Energía

Aislar ventanas y puertas: tapar las grietas por donde se va el dinero

Aislar ventanas y puertas: tapar las grietas por donde se va el dinero

Pones la calefacción a tope y la casa sigue sin calentarse del todo. Sientes una corrientilla cuando pasas cerca de la ventana. La culpa rara vez es del radiador: es el calor que pagas escapándose por las rendijas. En una vivienda con ventanas antiguas, una parte importante de la energía de calefacción se pierde por puertas y marcos mal sellados. La buena noticia es que casi todo se arregla con unos pocos euros.

Encuentra las fugas

Antes de gastar nada, localiza por dónde entra el frío. Un truco casero: pasa la mano o una vela encendida (con cuidado) por el borde de ventanas y puertas en un día de viento; donde la llama tiembla o notas aire, hay una fuga. Los sospechosos habituales son el bajo de la puerta de entrada, las juntas de las ventanas correderas y el cajón de la persiana, que suele ser un agujero enorme de aire frío.

Soluciones baratas que funcionan

  • Burletes adhesivos para el contorno de ventanas y puertas: unos pocos euros el rollo, se pegan en minutos y cortan la corriente al instante.
  • Un burlete bajopuerta o el clásico «salchichón» de tela para la rendija inferior de la puerta de entrada.
  • Rellenar el cajón de la persiana con planchas aislantes finas, una de las mayores fugas y de las menos conocidas.
  • Cortinas gruesas o estores: una buena cortina sobre una ventana fría reduce notablemente la sensación de frío por la noche.

El gesto gratis más eficaz

Aparte de sellar, hay rutinas que no cuestan nada. Baja las persianas al anochecer para crear una cámara de aire entre el cristal y la persiana. Ventila a fondo pero poco rato —cinco o diez minutos de ventanas abiertas de par en par renuevan el aire sin enfriar las paredes, mejor que tener una ventana entreabierta horas—. Y cierra las puertas de las habitaciones que no uses para no calentar metros de más.

Aislar no es una gran reforma ni una inversión de miles de euros. Es una tarde con un rollo de burlete y un par de trucos. El resultado se nota enseguida: la calefacción calienta antes, se apaga más, y la factura del invierno baja sin que pases ni un grado de frío. De los ahorros del hogar, es de los más agradecidos.