Energía

Cómo leer la factura de la luz sin perderte entre las siglas

Cómo leer la factura de la luz sin perderte entre las siglas

Cada dos meses llega ese papel —o ese PDF— lleno de números pequeños, siglas y conceptos que nadie te explicó nunca. La mayoría de la gente mira solo el total, resopla y paga. Es una pena, porque dentro de la factura está casi todo lo que necesitas para gastar menos. Y no hace falta ser ingeniero: en realidad solo hay dos partes que de verdad mueven el importe.

El término de potencia: pagas aunque no enciendas nada

La potencia contratada es como el ancho de la tubería: cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez sin que salte el automático. Se mide en kilovatios y se paga todos los días del mes, enciendas la luz o estés de vacaciones.

Mucha gente tiene contratados 5,75 kW «por si acaso» cuando vive sola en un piso pequeño y nunca pone la lavadora con el horno y el aire a la vez. Bajar a 3,45 kW puede ahorrar entre 60 y 100 euros al año. El truco está en mirar si alguna vez se te ha ido la luz por enchufar varias cosas: si no ha pasado nunca, te sobra potencia.

El término de energía y los tramos horarios

Aquí pagas lo que realmente consumes, los kilovatios-hora. Con la tarifa regulada hay tres tramos: punta (lo más caro, mañana y tarde-noche entre semana), llano y valle (lo más barato, de noche y fines de semana enteros).

  • Pon el lavavajillas y la lavadora después de las 22:00 o el fin de semana.
  • Carga el móvil, el portátil y el coche eléctrico de madrugada.
  • Evita juntar horno, vitrocerámica y secador a las 20:00, la hora más cara del día.

Dos números que conviene vigilar

Busca el consumo en kWh de este periodo y compáralo con el mismo periodo del año pasado, que suele venir en un pequeño gráfico. Si ha subido mucho sin motivo, algo pasa: un termo mal regulado, un frigorífico viejo o un calefactor olvidado. Mira también el precio medio del kWh; te servirá para comparar ofertas sin que te mareen con descuentos de bienvenida.

No hace falta cambiar de vida ni pasar frío. Con entender estas dos partes y mover un par de electrodomésticos a la noche, la siguiente factura ya baja sola. Y, de paso, dejas de pagar por un ancho de tubería que no usas.