Apaga la tele con el mando y esa lucecita roja sigue encendida. El router parpadea toda la noche. El microondas muestra la hora aunque no lo uses nunca para eso. Todos esos aparatos «apagados» están, en realidad, consumiendo electricidad en silencio. Es el llamado consumo fantasma, y en una casa media se lleva alrededor del 7 al 10 % de la factura eléctrica.
Cuánto dinero es en realidad
Puede sonar a calderilla, pero sumado al año son entre 50 y 100 euros que pagas por no hacer nada. Los principales culpables son fáciles de identificar: el equipo de televisión con su descodificador y barra de sonido, el ordenador de sobremesa con sus periféricos, los cargadores enchufados sin móvil, la videoconsola y los pequeños transformadores negros que nunca se enfrían del todo.
Cómo cazar a los vampiros de casa
- Si un transformador está caliente al tacto sin estar usándose, está gastando.
- Agrupa la zona de la tele o del ordenador en una regleta con interruptor: un solo clic los apaga todos de verdad por la noche.
- Desenchufa los cargadores cuando no haya nada cargando; el de portátil es de los que más consume en vacío.
- Usa enchufes programables baratos para que el router se apague de madrugada, cuando nadie navega.
Lo que no conviene apagar
Ojo, no todo vale la pena. El frigorífico y el congelador deben quedarse siempre enchufados, por motivos obvios. El router, si tienes alarma conectada o teletrabajas a primera hora, quizá prefieras dejarlo. Y los aparatos con reloj o programación interna perderán la hora, aunque eso se arregla en diez segundos.
La gracia de este ahorro es que no exige ningún sacrificio: no pasas frío, no comes peor, no renuncias a nada. Solo dejas de regalar electricidad a aparatos que ni siquiera estás usando. Una regleta con interruptor cuesta menos de diez euros y se amortiza en un par de meses. Es, probablemente, el gesto de ahorro con mejor relación esfuerzo-resultado de toda la casa.