Consumo responsable

Una Navidad con menos derroche y la misma ilusión

Una Navidad con menos derroche y la misma ilusión

La Navidad es maravillosa y, a la vez, la época del año en que más derrochamos: montañas de envoltorios a la basura, luces encendidas semanas enteras, comida que sobra a kilos y regalos que a veces no gustan ni se usan. Disfrutar de las fiestas y generar menos residuo no están reñidos; al contrario, muchas veces lo más sostenible es también lo más bonito y entrañable.

Luces que no disparen la factura

Las luces navideñas dan calor de hogar, pero pueden inflar el recibo si no se eligen bien. Cámbialas por guirnaldas de LED, que consumen una fracción de las antiguas y duran años. Ponlas con un temporizador para que se enciendan al anochecer y se apaguen de madrugada, cuando nadie las ve. No hace falta iluminar la casa como un centro comercial: unas luces cálidas y bien puestas crean más ambiente que el exceso.

Regalos con sentido

  • Regala experiencias en vez de objetos: una cena, una entrada, una escapada. No generan residuo y se recuerdan más que un trasto.
  • Apuesta por lo útil y duradero, o por productos locales y artesanos, frente al regalo de relleno que acabará en un cajón.
  • Para envolver, usa papel reciclado, tela (la técnica del furoshiki es preciosa), periódicos bonitos o cajas reutilizables. El envoltorio de un solo uso es de lo que más basura genera estos días.
  • El amigo invisible y los regalos compartidos evitan la acumulación de cosas innecesarias.

La mesa sin tirar media comida

Las comidas navideñas son sagradas, pero no hace falta cocinar para un regimiento. Planifica las cantidades con cabeza, aprovecha las sobras al día siguiente (los grandes platos de aprovechamiento nacieron así) y reparte lo que sobre en táperes para quien se va. Comprar de proximidad y de temporada para el menú, además, da productos más frescos y sabrosos.

Nada de esto resta magia a la Navidad; le quita el exceso que ni siquiera disfrutamos. Unas luces LED cálidas, regalos pensados, envoltorios reutilizables y una mesa sin desperdicio hacen unas fiestas igual de felices, con menos basura el día después y menos gasto en enero. Al final, lo que de verdad se recuerda de la Navidad nunca fue el papel de regalo.