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Aceite usado de cocina: el residuo que jamás debe ir al fregadero

Aceite usado de cocina: el residuo que jamás debe ir al fregadero

Acabas de freír y queda esa sartén con un dedo de aceite oscuro. El gesto más fácil —tirarlo por el fregadero con agua caliente— es justo el peor que puedes hacer. Un solo litro de aceite contamina miles de litros de agua y, por el camino, va recubriendo las tuberías hasta formar tapones que cuestan un dineral de fontanero. Hay una alternativa que no cuesta nada y se hace en treinta segundos.

Por qué es tan dañino

El aceite no se mezcla con el agua: flota y se pega. En las cañerías de casa se enfría y se solidifica, atrapando restos hasta atascarlo todo. En las depuradoras forma esas montañas de grasa que obligan a paradas y limpiezas carísimas. Y si llega a ríos o al mar, crea una película que impide que el agua se oxigene. Todo eso por un gesto de dos segundos que parece inofensivo.

Qué hacer en casa

  • Deja enfriar el aceite usado y, con un embudo, viértelo en una botella de plástico vacía (la de agua o leche sirve).
  • Ve llenándola con el aceite de varias frituras; no pasa nada por mezclar distintos tipos.
  • Cuando esté llena, ciérrala bien y llévala a un punto limpio o a uno de los contenedores naranjas de aceite que hay en muchos barrios.

Trucos para que el aceite dure más

Antes de desecharlo, el aceite de freír se puede reutilizar varias veces si lo cuelas con un colador fino para quitar los restos y lo guardas en un bote cerrado, lejos de la luz. Cámbialo cuando huela a quemado, haga espuma o se ponga muy oscuro. Aprovecharlo dos o tres veces reduce a la vez tu gasto y tus residuos.

Ese aceite reciclado no se tira: se transforma en biodiésel, en jabón o en otros productos industriales. Es uno de esos residuos con una segunda vida muy clara y muy útil. Guardar una botella debajo del fregadero para ir llenándola es un hábito que se coge en una semana y que ahorra atascos, líos y contaminación. Pequeño esfuerzo, gran diferencia.