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Móviles y aparatos viejos: cómo reciclar electrónica sin que acabe en un cajón

Móviles y aparatos viejos: cómo reciclar electrónica sin que acabe en un cajón

Casi todos tenemos un cajón con móviles antiguos, cargadores sueltos, auriculares rotos y cables que ya no sabemos de qué son. Es el cementerio tecnológico doméstico, y se repite en millones de hogares. Esos aparatos —los llamados RAEE, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos— son a la vez un pequeño tesoro y un pequeño veneno, y casi nunca acaban donde deberían.

Por qué no es basura normal

Un móvil contiene oro, cobre, plata y otros metales valiosos en cantidades minúsculas pero recuperables; reciclar electrónica permite rescatar materiales cuya extracción minera es muy contaminante. Al mismo tiempo, lleva sustancias tóxicas —plomo, mercurio, retardantes de llama— que, en un vertedero, contaminan suelo y agua. Por eso los aparatos electrónicos jamás deben ir al cubo de la basura general.

Qué hacer con cada cosa

  • Aparatos que aún funcionan: dales una segunda vida. Véndelos, regálalos o dónalos; un móvil viejo le sirve a alguien o se reacondiciona.
  • Aparatos rotos pequeños (móviles, cables, auriculares, cargadores): a los contenedores específicos de las tiendas de electrónica o al punto limpio.
  • Electrodomésticos grandes (lavadora, nevera, tele): al comprar uno nuevo, la tienda está obligada a llevarse el viejo gratis. Si no compras, el punto limpio lo recoge.

Antes de deshacerte del móvil

Dos pasos importantes con cualquier aparato con memoria. Primero, borra tus datos: haz una copia de lo que quieras conservar y restablece el dispositivo a los valores de fábrica para que nadie acceda a tus fotos, correos o contraseñas. Segundo, saca la tarjeta SIM y la de memoria. Solo entonces lo entregas a reciclar o a quien lo vaya a reutilizar.

El mejor reciclaje, eso sí, es el que no hace falta: alargar la vida del aparato. Una funda, cuidar la batería y reparar la pantalla antes de comprar otro evitan generar el residuo desde el principio. Pero cuando un dispositivo llega de verdad al final, vaciar ese cajón olvidado y llevarlo al punto limpio recupera materiales valiosos y evita que lo tóxico acabe en la tierra. Una tarde de orden con doble premio.