Agua

Recoger agua de lluvia: el recurso gratis que cae del cielo

Recoger agua de lluvia: el recurso gratis que cae del cielo

Cada vez que llueve, sobre tu tejado o tu terraza cae agua limpia y gratis que, en la mayoría de las casas, se va directa al desagüe. Mientras tanto, regamos las plantas y fregamos el patio con agua potable tratada que pagamos a precio de oro. Recoger una parte de esa lluvia es de los gestos de ahorro de agua más sencillos y antiguos que existen, y no necesita ninguna obra complicada.

Lo básico: un depósito y un canalón

El sistema más simple es colocar un bidón o depósito bajo la bajante del canalón. Cuando llueve, el agua del tejado baja por el canalón y se acumula en el depósito en lugar de perderse. Hay depósitos específicos con grifo y tapa por pocas decenas de euros, pero mucha gente empieza con un simple bidón grande bien tapado. Lo importante: tapa siempre el depósito para que no críe mosquitos ni se llene de hojas.

Para qué sirve esa agua

  • Regar el jardín, el huerto y las macetas: el agua de lluvia, sin cloro ni cal, les sienta mejor que la del grifo.
  • Limpiar el patio, la terraza, las herramientas o el coche.
  • Con algo más de instalación, tirar de la cisterna del váter, que se lleva una buena parte del consumo de la casa.

Cuatro precauciones sensatas

El agua de lluvia recogida del tejado no es potable: lleva polvo, restos de hojas y lo que arrastra del propio tejado, así que no se bebe ni se usa para cocinar. Mantén el depósito tapado y opaco para evitar mosquitos y que crezcan algas con la luz. Coloca una rejilla o filtro a la entrada para que no entren hojas. Y, si vives en zona de heladas, vacíalo en invierno para que no reviente al congelarse.

Con un solo depósito puedes acumular cientos de litros tras una buena tormenta, agua suficiente para regar durante días sin abrir el grifo. Es especialmente valioso en verano y en épocas de restricciones, justo cuando el jardín más pide y el agua más escasea. Aprovechar lo que cae del cielo, sin más tecnología que un bidón y un canalón, es puro sentido común.