Hubo una época en la que un electrodoméstico se arreglaba tres o cuatro veces antes de jubilarlo. Hoy, cuando algo falla, el primer impulso es comprar uno nuevo: «total, reparar sale casi como comprarlo». A veces es verdad, pero muchas otras es un reflejo aprendido que nos sale carísimo, a nosotros y al planeta.
Por qué todo parece irreparable
No es casualidad. Muchos productos se diseñan para que arreglarlos sea difícil: baterías pegadas, tornillos especiales, piezas que solo vende el fabricante a precio de oro. Es lo que se llama obsolescencia programada, y durante años ha empujado a tirar cosas que funcionaban casi del todo. La buena noticia es que la marea está cambiando: la nueva normativa europea sobre el derecho a reparar obliga poco a poco a vender repuestos y a facilitar el arreglo.
Qué merece la pena arreglar
- Casi siempre: ropa descosida, una silla que cojea, una lámpara, una tostadora con el cable suelto, una bici, un grifo que gotea.
- Merece estudiarlo: lavadoras y lavavajillas de menos de ocho años (una goma, una bomba o una resistencia son baratas frente a un electrodoméstico nuevo).
- Con calma: móviles y portátiles, donde cambiar una batería o una pantalla alarga años la vida del aparato por una fracción de su precio.
Dónde aprender y quién te ayuda
No tienes que ser manitas de nacimiento. Para casi cualquier avería común hay un vídeo paso a paso en internet hecho por alguien con el mismo modelo. Existen webs y comunidades con guías de despiece y foros donde preguntar. Y en muchas ciudades hay «cafés de reparación»: encuentros donde voluntarios te ayudan a arreglar tu tostadora o tu radio gratis, solo por el gusto de que no acabe en la basura.
Reparar tiene algo que va más allá del ahorro: recuperas la sensación de entender y controlar tus propias cosas, en lugar de depender de comprar otra nueva cada vez. Cada objeto que arreglas son unos cuantos kilos de residuos que no se generan y unos cuantos euros que se quedan en tu bolsillo. Empieza por algo pequeño este fin de semana; engancha más de lo que crees.