Esta semana, en más de un centenar de ciudades españolas, un tramo del centro urbano deja de ser territorio del coche. No es una ocurrencia municipal aislada: la Semana Europea de la Movilidad se celebra del 16 al 22 de septiembre en toda la Unión Europea, y España es uno de los países que más ayuntamientos suma cada año a la iniciativa, con calles cortadas, autobuses gratuitos durante uno o varios días y campañas para que dejes el coche en el garaje. Pero detrás del cartel de "movilidad sostenible" hay una realidad mucho más desigual: la de las zonas de bajas emisiones (ZBE) que la ley obliga a tener desde 2023 y que, tres años después, siguen sin funcionar igual en todas partes.
Qué es realmente la Semana Europea de la Movilidad
La iniciativa la coordina la Comisión Europea desde el año 2002 y cada edición gira en torno a un lema distinto, aunque el objetivo de fondo no cambia: que los ayuntamientos prueben durante unos días medidas que luego, si funcionan, se quedan de forma permanente. El cierre de calles al tráfico, los carriles bici provisionales marcados con conos o el transporte público gratuito son los tres formatos que más se repiten en las ciudades españolas. El broche de la semana suele ser el 22 de septiembre, el Día sin Coches, que muchos ayuntamientos aprovechan para cortar el centro histórico durante toda la jornada.
Participar es voluntario y gratuito para los municipios: solo tienen que registrar sus actividades en la plataforma europea y comprometerse a mantener al menos una medida permanente al terminar la semana. Ahí está la trampa y también la virtud del programa. Sirve de escaparate, pero no obliga a nada por sí solo — el compromiso real de cada ciudad con la movilidad sostenible se mide en las zonas de bajas emisiones, que sí son ley, no una semana temática.
El mapa desigual de las zonas de bajas emisiones
La Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética obligó a todos los municipios españoles de más de 50.000 habitantes, y a los de más de 20.000 con mala calidad del aire, a tener una ZBE en marcha antes de enero de 2023. Han pasado casi cuatro años y el cumplimiento sigue siendo parcial. Algunas capitales llevan ya varias fases de restricción aplicadas, con cámaras de matrículas, señalización clara y sanciones que se cobran de verdad. Otras, en cambio, se han limitado a aprobar el reglamento en el boletín oficial de la provincia sin instalar jamás un solo sensor. La diferencia no es cosmética: donde hay control real, el tráfico de paso baja de forma medible en pocos meses; donde solo hay una ordenanza firmada, el número de coches en el centro no se mueve un solo día. Y esa brecha entre lo aprobado y lo aplicado es, siete años después de la primera ley que mencionó las ZBE en España, el verdadero indicador de qué ayuntamientos se toman en serio la calidad del aire.
Barcelona, el ejemplo más estricto
La ZBE Rondes de Barcelona, que cubre toda el área metropolitana dentro de las rondas de Dalt y Litoral, es la más antigua y la más vigilada del país. Desde su entrada en vigor, los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT no pueden circular de lunes a viernes de 7:00 a 20:00, y las cámaras que detectan matrículas han impuesto miles de sanciones al año, con multas de en torno a 200 euros que se reducen a la mitad si se pagan en plazo. Es la referencia que otras ciudades citan cuando quieren justificar sus propios retrasos: "aquí no hay presupuesto para tanta cámara".
Madrid, entre Madrid 360 y los tribunales
Madrid Central, rebautizado como Madrid 360, ha sobrevivido a varios cambios de gobierno municipal y a más de un recurso judicial, lo que demuestra lo políticamente incómodas que resultan estas zonas incluso cuando llevan años en marcha. La almendra central sigue vetada a los vehículos sin etiqueta, pero el debate sobre ampliar el perímetro a distritos como Chamberí o Arganzuela continúa aparcado, literalmente, elección tras elección.
Las que siguen sin aplicar la ley
Y luego está el resto.
Varias capitales de provincia de tamaño medio aprobaron su ordenanza de ZBE hace meses o incluso años y todavía no han puesto en marcha el control efectivo: ni cámaras, ni señalización clara, ni sanciones reales. El resultado es una zona de bajas emisiones sobre el papel, que no cambia nada en la calle. No vale la pena celebrar el BOE municipal como si fuera una zona en funcionamiento — la diferencia entre una ordenanza aprobada y una ZBE que de verdad reduce tráfico se mide en cámaras instaladas y multas cobradas, no en decretos.
La etiqueta ambiental: el papel que decide si entras o no
¿Sabes qué etiqueta ambiental le corresponde a tu coche? El distintivo de la DGT clasifica los vehículos en cuatro categorías según su motor y su año de matriculación: 0 emisiones (eléctricos e híbridos enchufables con autonomía suficiente), ECO (híbridos convencionales y de gas), C (gasolina desde 2006 y diésel desde 2014, aproximadamente) y B (gasolina y diésel algo más antiguos, con matices por año). Los vehículos sin ninguna de estas etiquetas son los que quedan fuera de las ZBE en los días y horas restringidos. Puedes comprobar la categoría de tu coche en la web de la DGT introduciendo la matrícula, y conviene hacerlo antes de planificar cualquier trayecto al centro de una ciudad grande, porque las multas no avisan la primera vez.
Transporte público, bici y coche compartido: los incentivos de esta semana
Coincidiendo con la Semana de la Movilidad, varios ayuntamientos ofrecen bonos de transporte público gratuitos o con grandes descuentos durante uno o varios días, y algunas comunidades autónomas mantienen bonificaciones permanentes en abonos de autobús y metro para menores de 30 años, herederas de las ayudas puestas en marcha por el Gobierno central en 2022 y prorrogadas desde entonces con distinta intensidad según el año. A eso se suman los programas municipales de bicicleta pública — Bicing en Barcelona, BiciMAD en Madrid, Valenbisi en Valencia — que suelen registrar sus picos de altas nuevas precisamente en septiembre, cuando termina el verano y vuelve la rutina de oficina. Las plataformas de coche compartido, por su parte, notan menos el efecto de esta semana concreta, aunque los operadores que trabajan en varias capitales españolas sí reconocen que septiembre y octubre son sus meses de mayor actividad, coincidiendo con la vuelta al trabajo presencial tras las vacaciones. Ninguna de estas alternativas resuelve por sí sola el problema de fondo, que es la falta de infraestructura fuera de las grandes capitales, pero sí marcan una diferencia real para quien vive y trabaja dentro del área metropolitana donde ya funcionan. En las ciudades donde el sistema de bicicleta pública lleva más de una década en marcha, el número de abonados anuales supera con holgura al de los primeros años, aunque el reparto de estaciones sigue concentrado en el centro y penaliza a los barrios periféricos. Y ahí está, otra vez, la misma brecha que se repite con las ZBE: la política de movilidad avanza donde hay presupuesto municipal sostenido en el tiempo, no donde solo hay un anuncio para la foto de la Semana de la Movilidad.
Mejor opción si vives cerca del centro: aprovechar estos días para probar el trayecto en transporte público que llevas meses posponiendo, aunque tardes diez minutos más que en coche. Evita, en cambio, fiarte de las restricciones temporales de la propia Semana de la Movilidad como si fueran la ZBE permanente de tu ciudad — algunas calles solo se cortan esta semana concreta, y el lunes siguiente el tráfico vuelve exactamente igual que antes.
Qué hacer si tu ciudad todavía no tiene ZBE activa
- Consulta la etiqueta ambiental de tu vehículo en la web de la DGT antes de que tu ayuntamiento active el control por cámaras — algunos lo hacen con muy poco margen de aviso.
- Revisa si tu comunidad autónoma mantiene el bono joven o el bono social de transporte, porque las condiciones cambian cada convocatoria.
- Si tu ciudad tiene bicicleta pública, dale una semana de prueba real, no solo el día del Día sin Coches.
- Y si vas a comprar coche próximamente, mira qué etiqueta le corresponde antes de firmar — un vehículo sin distintivo puede quedarte inservible para el centro en menos de dos años.
La Semana Europea de la Movilidad termina el 22 de septiembre, pero la obligación legal de tener una zona de bajas emisiones en marcha no tiene fecha de caducidad. La pregunta que de verdad importa no es cuántas calles se cortan esta semana, sino cuántas cámaras siguen encendidas la semana siguiente.