Biodiversidad

Un balcón lleno de abejas y mariposas: cómo atraer polinizadores

Un balcón lleno de abejas y mariposas: cómo atraer polinizadores

Las abejas, abejorros y mariposas hacen un trabajo gigantesco y gratuito: polinizan buena parte de los cultivos de los que depende nuestra comida. Y lo están pasando mal, sobre todo por la pérdida de flores silvestres y el uso de pesticidas. La buena noticia es que cualquiera con un balcón, una terraza o una ventana puede convertirse en un pequeño refugio para ellos. Y, de paso, tendrás un balcón precioso y lleno de vida.

Las plantas que más atraen

No todas las flores valen igual. Las más útiles para los polinizadores son las sencillas y aromáticas, no las muy dobles o de vivero recargado, que a menudo no producen néctar accesible. Apuesta por estas:

  • Aromáticas: lavanda, romero, tomillo, orégano, menta. Atraen abejas a montones y encima las usas en la cocina.
  • Flores de néctar: caléndula, cosmos, borraja, capuchina, salvia, girasoles pequeños.
  • Plantas para mariposas: la flor de mariposa (buddleia), si tienes sitio, es un imán.

Qué evitar sin falta

De nada sirve plantar flores si luego las rocías con veneno. Los insecticidas, incluidos muchos de jardinería casera, matan precisamente a los polinizadores que quieres atraer. Renuncia a ellos y controla las plagas con métodos naturales. Evita también las plantas tratadas con ciertos pesticidas sistémicos desde el vivero; pregunta o compra en sitios de confianza. Y procura tener flores en distintas épocas, para que haya néctar de la primavera al otoño.

Detalles que marcan la diferencia

Un pequeño bebedero —un platito con agua y unas piedras o canicas para que los insectos se posen sin ahogarse— les ayuda mucho en verano. Agrupar varias macetas crea una manchita de flores más visible y atractiva que una sola planta suelta. Y dejar una esquina algo silvestre, sin obsesión por la pulcritud, da cobijo a más vida.

Tu balcón solo no salvará a las abejas, claro, pero sumado a miles de balcones, jardines y terrazas forma una red de pequeños oasis que de verdad importa en las ciudades. Es una de esas acciones en las que ganan todos: tú disfrutas de flores, aroma y el vaivén de las mariposas, y ellos encuentran el alimento y el refugio que cada vez les falta más ahí fuera.