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Reformas que ahorran energía: la deducción del IRPF para tu vivienda caduca el 31 de diciembre (y el certificado manda)

Las deducciones del IRPF por reformar tu vivienda para gastar menos energía cubren solo lo que pagues y ejecutes hasta el 31 de diciembre de 2026 (las obras de edificio llegan a 2027) y exigen dos certificados. Qué puedes deducir, en qué orden moverte y qué errores te dejan sin ella.

Reformas que ahorran energía: la deducción del IRPF para tu vivienda caduca el 31 de diciembre (y el certificado manda)

Si llevas meses con un presupuesto de ventanas, de aislamiento o de aerotermia guardado en el correo, el calendario acaba de decidir por ti. Las deducciones del IRPF por obras de eficiencia energética en una vivienda cubren únicamente lo que pagues y ejecutes hasta el 31 de diciembre de 2026, y desde hoy quedan doce semanas justas. La norma en vigor es el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, que el Congreso convalidó el 26 de marzo después de que dos decretos anteriores con las mismas deducciones decayeran por falta de votos: el 16/2025 el 27 de enero y el 2/2026 el 27 de febrero, según la cronología que publica la OCU. Esa montaña rusa explica por qué tanta gente ha esperado, y también por qué no conviene apostar por otra prórroga: la nota del Consejo de Ministros del 29 de septiembre, con la que el Gobierno aprobó su tercer decreto de respuesta a la crisis de Oriente Medio, habla de gas, luz, carburantes y butano y no menciona esta deducción. Sí limita la subida de la tarifa de último recurso del gas de octubre a un 15 % aproximado, frente a más del 45 % que habría correspondido, un alivio para la factura de este invierno que no reduce ni un kilovatio hora de lo que se escapa por tus ventanas. Lo que sigue es lo que dicen la Agencia Tributaria y el texto de la norma, con los trámites en el orden en que te los van a exigir.

Tres deducciones, tres topes distintos

La ley no premia la obra, premia el resultado, y lo mide con el certificado de eficiencia energética de la vivienda. Hay tres escalones según lo que consigas, y solo dos de ellos caducan este año.

DeducciónQué tiene que demostrar el certificadoBase máximaTope de deducción (base × porcentaje)Obras hasta
20 %Reducir al menos un 7 % la suma de los indicadores de demanda de calefacción y refrigeración5.000 € al año1.000 €31 de diciembre de 2026
40 %Reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable, o subir a clase A o B7.500 € al año3.000 €31 de diciembre de 2026
60 % (obras en el edificio)Lo mismo que la anterior, medido sobre el edificio entero5.000 € al año, con arrastre a los cuatro ejercicios siguientes y un máximo acumulado de 15.000 €3.000 € al año y 9.000 € en total31 de diciembre de 2027

Dos matices antes de hacer cuentas. La deducción se resta de la cuota del IRPF, no te la ingresan como una subvención, así que si tu cuota es baja no la aprovechas entera; la OCU aconseja, de hecho, aplicarla en un ejercicio en el que la cuota estatal sea alta. Y los topes son techos teóricos: el Ministerio de Vivienda contabiliza 291.763 declaraciones con estas deducciones entre 2021 y 2024, con un beneficio medio de 1.918 euros por contribuyente, según recoge idealista. Las obras pueden estar en tu vivienda habitual o en otra de tu propiedad que tengas alquilada o vayas a alquilar, siempre que la alquiles antes del 31 de diciembre de 2027, y la parte de la casa dedicada a una actividad económica no cuenta. En una comunidad de propietarios, cada vecino aplica el coste que le corresponde según su coeficiente de participación. Las deducciones del 20 % y del 40 % son incompatibles entre sí para la misma obra, de modo que te toca una o la otra, nunca las dos.

El orden de los papeles importa más que la obra

El certificado posterior debe estar expedido antes del 1 de enero de 2027, y con la obra terminada en diciembre no basta.

Así lo precisa la Agencia Tributaria para las dos deducciones de vivienda. De ahí sale una secuencia que no admite saltarse pasos:

  1. Un certificado de eficiencia energética previo, firmado por un técnico competente y registrado en tu comunidad autónoma, con una antigüedad máxima de dos años respecto al inicio de las obras.
  2. La obra, con facturas cuyos conceptos y fechas encajen con lo que dicen los certificados.
  3. El pago por banco: tarjeta, transferencia, cheque nominativo o ingreso en cuenta. Un billete en mano no cuenta.
  4. Un certificado posterior que compare la vivienda con su estado anterior y demuestre el 7 %, el 30 % o el salto a clase A o B.
  5. La declaración de la renta: si pagas en 2026 y el certificado posterior lleva fecha de 2026, la deducción entra en la renta de 2026, la que se presenta en la primavera de 2027.

Aquí se pierde quien va justo de tiempo. Un técnico certificador tiene que visitar la vivienda, medir y calcular, y después el certificado se registra en el organismo de tu comunidad autónoma, así que conviene no dejarlo para la última semana del año. El precio no está regulado: Certicalia, un comparador de presupuestos, da una media de 65 euros sobre 216.396 solicitudes, otras guías hablan de entre 50 y 300 euros según los metros y la comunidad, y las tasas de registro cambian de un territorio a otro. Pide al menos tres presupuestos y pregunta a cada técnico cuándo puede visitar la vivienda y cuándo entregaría el certificado posterior. Mejor opción: encarga el certificado previo esta semana, antes de firmar el presupuesto de la obra, porque con él en la mano el técnico puede indicarte qué paquete de reformas llega al umbral que buscas. Y si el instalador te da un plazo de entrega que roza el 31 de diciembre, pídelo por escrito, porque una ventana que se coloque en enero ya no entra en la deducción de este año.

Qué obras llegan de verdad al 7 % o al 30 %

La norma no enumera obras: no dice que cambiar ventanas dé derecho a deducir y que cambiar la caldera no. Exige el resultado en el certificado, y por eso la OCU simuló dos casos con costes y ahorros estimados. En el primero, un piso de 83 m² construido en 1966 en Granada con etiqueta E, el paquete incluye una bomba de calor reversible en lugar del aire acondicionado, ventanas con triple acristalamiento y rotura de puente térmico, aislamiento de paredes y de suelo, y paneles solares para el agua caliente. La OCU lo valora entre 9.000 y 10.000 euros, con un ahorro energético del 30 al 35 % (entre 200 y 300 euros al año) y un salto de la E a la C o la D, lo que daría la deducción del 40 %, es decir, 3.000 euros. En el segundo, un piso de 81 m² de 1973 con etiqueta G en Las Palmas de Gran Canaria, el coste estimado sube a entre 10.000 y 12.000 euros, la deducción también llega a 3.000 euros por el tope y el ahorro sería de 300 a 400 euros anuales.

Ahora la parte incómoda. Con las cifras de la propia OCU, la inversión neta tras la deducción (unos 7.000 euros en Granada y unos 9.000 en Las Palmas) contra un ahorro de 250 y 350 euros al año tarda entre 26 y 28 años en recuperarse solo con la factura, aunque la propia OCU recuerda que el ahorro crecerá si sube la energía y que la casa gana confort y valor de mercado. No vale la pena reformar solo por la deducción: sale a cuenta cuando ya tenías decidido cambiar las ventanas o la climatización y el 40 % rebaja el coste de esa obra, y no cuando te empuja a una reforma que no ibas a hacer. Queda mucho por hacer, eso sí: según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2025, que cita idealista, el 34,4 % de los hogares vive en una vivienda o un edificio donde no se han hecho mejoras que se consideran necesarias, frente al 19,5 % que sí hizo alguna reforma de eficiencia en los últimos cinco años.

Placas solares: otra deducción, más pequeña de lo que parece

Desde el 1 de enero de 2026 existe una deducción nueva para instalar autoconsumo eléctrico renovable: el 10 % de lo pagado si la instalación está en un inmueble de tu propiedad y el 20 % si está en una vivienda de un edificio de uso predominantemente residencial. La base incluye equipos, materiales, instalación, las obras necesarias y los sistemas de almacenamiento, con un límite anual de 5.000 euros, de modo que el máximo real son 500 o 1.000 euros según el caso. La instalación tiene que terminarse y pagarse dentro de 2026, con todos los permisos en regla y el Certificado de Instalaciones Eléctricas, y lo que te subvencionen se resta de la base. Además es incompatible con las deducciones de eficiencia energética para la misma instalación en el mismo inmueble, por lo que no se puede contar dos veces. Si solo vas a poner placas, esta es la deducción que te toca; si además aíslas o cambias la climatización, pide al técnico que calcule antes en cuál de las dos encaja mejor cada euro.

Los errores que te dejan sin la deducción

La OCU advierte de que cualquier incoherencia en certificados, fechas o conceptos puede acabar en una regularización o en la pérdida del beneficio. Casi todos los fallos tienen que ver con papeles más que con la obra, y estos son de los más fáciles de evitar:

  • Pagar en efectivo: esa parte no entra en la base, aunque la factura esté perfecta.
  • Olvidar que se descuenta lo subvencionado, así que si recibes o te van a conceder una ayuda pública, la base de la deducción baja en ese importe.
  • Un certificado previo con más de dos años de antigüedad cuando empieza la obra.
  • Pedir el 20 % y el 40 % por la misma obra.
  • Alquilar la vivienda después del 31 de diciembre de 2027 cuando la reforma se hizo con esa intención, entre otros tropiezos.

Si esta semana solo haces una llamada, que sea a un técnico certificador. Y si el instalador te propone pagar una parte en efectivo, desde el punto de vista de la deducción esa parte no existe.