Al caer la tarde, las grullas que han pasado el día picoteando grano en los rastrojos del entorno vuelven a la laguna de Gallocanta en bandos que se oyen antes de verse. Duermen en el agua, somera y salada, a casi mil metros de altitud, y al amanecer repiten el trayecto a la inversa hacia los campos de cereal. Esa rutina es la razón de que Gallocanta sea una parada clave de la grulla común entre el norte de Europa y el sur de la península, y este otoño empieza con un asterisco: el invierno pasado, la gripe aviar dejó cerca de un millar de grullas muertas en la laguna y el censo nacional de diciembre contó casi 48.000 aves menos que un año antes. Si te apetece ir a verlas, o sumarte al pajareo de estos días, conviene saber cuándo ir, cómo comportarse y qué hacer si te topas con un ave muerta.
Cuándo ir: octubre es pronto, noviembre y febrero son mejores
Plantarse en Gallocanta en la primera quincena de octubre esperando miles de grullas es un error de calendario.
Según el análisis de veinte temporadas de censos oficiales del Gobierno de Aragón que ha recopilado la guía BirdPedy, la mediana de aves contadas en la primera quincena de octubre es de apenas 543. Las primeras llegan en octubre (a comienzos de octubre de 2025 ya se anunciaban en la reserva), pero son pocas. A partir de mediados de noviembre y hasta diciembre la cosa cambia: en cada quincena de ese tramo se superaron las 10.000 grullas en al menos 19 de las 20 temporadas. El otro gran momento es el regreso al norte, porque los tres censos más altos de toda la serie, 128.743 el 23 de febrero de 2023, 114.879 el 24 de febrero de 2011 y 111.110 el 17 de febrero de 2022, caen en la segunda quincena de febrero. Esto es lo que dicen los máximos de las últimas temporadas con documento oficial disponible:
| Temporada | Máximo de otoño (octubre-noviembre) | Máximo de febrero-marzo |
|---|---|---|
| 2025-2026 | 19.222 (18 de noviembre) | 28.227 (27 de febrero) |
| 2023-2024 | 39.560 (23 de noviembre) | 28.317 (29 de febrero) |
| 2022-2023 | 39.869 (17 de noviembre) | 128.743 (23 de febrero) |
| 2021-2022 | 19.132 (18 de noviembre) | 111.110 (17 de febrero) |
| 2020-2021 | 22.179 (19 de noviembre) | 42.877 (18 de febrero) |
Ojo con comparar cifras a la ligera. Un censo semanal es una foto de un solo día, no el total de aves que pasan por la laguna en una temporada, porque muchas se quedan unos días y siguen camino. Por eso una nota del Gobierno de Aragón pudo hablar de cerca de 240.000 grullas censadas en la cuenca entre octubre y diciembre de 2024, mientras que los máximos otoñales de un solo día han oscilado entre 9.345 y 44.230 en las últimas dos décadas. Ninguna de las dos cifras miente; miden cosas distintas.
Mejor opción: de mediados de noviembre a diciembre, o la última semana de febrero si buscas el pico de la vuelta al norte. Ese pico suele durar una sola semana, así que mira los censos semanales que publica el Gobierno de Aragón antes de salir. Cuenta también con la hora, porque los bandos salen del dormidero al alba y regresan al final del día, y a media mañana están repartidos por los campos de cereal del entorno. No vale la pena madrugar para llegar a mediodía. Y una nota para quien se preocupe por el clima: un estudio de 2020 que analizó 45 años de conteos en la laguna (1973-2018) calculó que el pico de primavera se adelanta unos 3,7 días por década y lo relacionó con el aumento de la temperatura media de la zona, de 0,3 °C por década. El paso de otoño, en cambio, no se adelantó de forma significativa.
El invierno pasado: gripe aviar y un censo con 48.000 grullas menos
Los primeros avisos llegaron con la propia migración. A finales de octubre de 2025, el Gobierno de Aragón confirmó la presencia de gripe aviar en aves silvestres en varios puntos de la comunidad, entre ellos la laguna de Gallocanta. En la temporada 2025-2026 el máximo de otoño en la laguna fue de 19.222 grullas, frente a las 39.560 de noviembre de 2023. A mediados de diciembre se habían recogido 992 grullas muertas desde el inicio de la migración, según el director provincial de Medio Ambiente de Teruel, Emilio Pérez. El efecto se notó en todo el país: el censo nacional de diciembre de 2025 contó 185.249 grullas invernantes, más de 47.700 menos que en diciembre de 2024. Extremadura, que suele acoger alrededor del 55 % de las invernantes, sumó 84.777 (58.127 solo en la provincia de Badajoz), por delante de Castilla-La Mancha (41.396), Aragón (36.199) y Andalucía (10.265). José Antonio Román, coordinador del censo nacional, explicó a la agencia EFE que murieron más de 40.000 grullas en la ruta occidental, contando solo las detectadas, y que el 95 % de esas muertes se produjo entre Alemania y Francia, es decir, antes de que las aves llegaran a la península.
Lo que viene es una incógnita. En septiembre, el Instituto Friedrich-Loeffler, referente alemán en sanidad animal, advirtió a la agencia dpa de que no se puede predecir con fiabilidad el riesgo de esta temporada y de que no hay datos fiables sobre si las grullas que sobrevivieron serán menos vulnerables al virus.
Si encuentras un ave muerta o con síntomas
La pauta oficial de la reserva es clara: no la recojas ni la manipules, y tampoco recojas restos como plumas o anillas. Si puedes, avisa al 978 64 11 50 indicando el número de ejemplares, la localización aproximada y el grupo (ave o mamífero). Fuera de Aragón, el grupo Grus Extremadura recomienda geolocalizar el ejemplar y llamar al 112, al Seprona o a los servicios veterinarios de la comunidad. Quien las recoge lo hace con equipo de protección, guantes, mascarilla FP2 y gafas, porque el virus puede seguir activo hasta 48 horas en aves muertas, y esa tarea se deja a los profesionales. Evita acercarte para la foto y, si llevas perro, átalo durante toda la visita a cualquier humedal.
Cómo mirar sin molestar
Molestar a la fauna que vive en la laguna está prohibido por la normativa de conservación de la fauna silvestre, y eso incluye acercarse a un bando de grullas para sacar una foto mejor. La reserva pone a tu disposición siete observatorios para no tener que hacerlo: las torres del Cañizar y de La Reguera, los de Los Aguanares, la Ermita y Los Ojos, el del Centro de Interpretación y uno accesible en Gallocanta. Están situados en las mejores zonas para ver aves acuáticas, así que acercarse más no aporta nada, salvo problemas para las aves.
- Los desplazamientos en coche, solo por los caminos habilitados, despacio y con mucha distancia respecto a los bandos de grullas.
- Nada de salir de los itinerarios establecidos: así no entras en fincas particulares ni estropeas los prados y las orillas de la laguna.
- Cuando las grullas entran al dormidero, al atardecer, silencio y sin luces. El flash, además, no sirve de nada con aves en vuelo.
- Prismáticos antes que zoom de móvil, ropa de tonos discretos y abrigo de verdad, porque el clima es continental y el invierno allí es frío.
- Y tu propia basura, de vuelta a casa contigo.
Deja el dron en casa: sobrevolar un dormidero es molestar a la fauna, lo mires como lo mires. Para fotografiar con calma hay hides para dos personas que se reservan al Gobierno de Aragón; las solicitudes de la temporada 2026-2027 se abrieron el 1 de septiembre de 2026 y la forma de gestionar las reservas ha cambiado, así que lee las instrucciones oficiales antes de escribir. Las visitas guiadas gratuitas «De ruta con las grullas» arrancaron en 2025 el 25 de octubre y se prolongaron hasta primeros de diciembre, en fines de semana y festivos, con pases a las 11.00 y a las 15.30 y reserva previa en la web de la Red Natural de Aragón; confirma allí las fechas de este año.
Si Gallocanta te queda lejos: Extremadura y el pajareo de barrio
No hace falta ir a Teruel para ver grullas: según el último censo nacional, unas dos de cada tres de las invernantes de diciembre de 2025 se repartían entre Extremadura y Castilla-La Mancha, y el grupo Grus Extremadura es quien elabora esos recuentos. Tampoco hace falta ir tan lejos para hacer algo útil por las aves. Este fin de semana, SEO/BirdLife celebra el Día de las Aves con más de 300 actividades en más de 120 puntos de toda España, desde el humedal de Les Llobateres (Sant Celoni) y la reserva ornitológica del Delta de l'Ebre hasta El Rocío, la laguna Fuente del Rey (Dos Hermanas) o el Tancat de la Pipa, en la Albufera de Valencia. Hoy, domingo 4 de octubre, es el último día, y algunas actividades piden inscripción previa, de modo que consulta el mapa de seo.org antes de salir de casa.
Detrás del plan de fin de semana hay un dato serio. Según el informe «El Estado de las Aves de España 2024», de SEO/BirdLife, el 43 % de las especies presenta un declive de sus poblaciones respecto a 1998, y entre las aves comunes en descenso están el gorrión común, el vencejo común, el serín verdecillo y el jilguero europeo, Ave del Año 2026, afectado por la captura ilegal, los plaguicidas y herbicidas y la agricultura extensiva. Por eso un paseo con prismáticos que acaba en una lista de datos vale más de lo que parece, y SEO/BirdLife anima a hacer ciencia ciudadana con sus programas de seguimiento. Si todavía no distingues un gorrión de un jilguero, su nueva Guía de Aves es gratuita, en web y en aplicaciones para Android e iOS.
El siguiente plan sencillo es el sábado 10 de octubre, con el October Big Day de eBird, que coincide con el Día Mundial de las Aves Migratorias. No necesitas ser experto ni salir de casa: según el propio eBird, cuentan incluso diez minutos de pajareo desde la ventana. En octubre de 2025 participaron 900.000 personas en un solo día y este año el objetivo es superar el millón. Para empezar, instala Merlin Bird ID, que identifica aves por foto o por canto, crea una cuenta gratuita de eBird y apunta lo que veas en una lista completa, con todas las especies que identifiques y cuántas has visto de cada una. Tienes hasta el martes 13 de octubre para enviar tus observaciones y que entren en el recuento oficial.