Cuando pensamos en ahorrar agua imaginamos grandes gestos o reformas caras. Pero buena parte del ahorro está en piezas diminutas y baratas que se ponen en una tarde: aireadores en los grifos, una cisterna que no derroche, un par de ajustes. Son las inversiones de mejor relación coste-beneficio de toda la casa: cuestan pocos euros y siguen ahorrando agua —y dinero— cada día durante años.
Aireadores: el rey del ahorro discreto
Un aireador es esa pequeña pieza que se enrosca en la boca del grifo. Mezcla el agua con aire, de modo que mantienes la sensación de chorro fuerte usando bastante menos agua. Los hay que reducen el caudal a la mitad sin que notes diferencia al lavarte las manos o fregar. Cuestan entre tres y seis euros, se ponen a mano en un minuto y van en todos los grifos: cocina, lavabos. Es, probablemente, el mejor euro que invertirás en ahorrar agua.
La cisterna, el mayor consumo del baño
- Si tu cisterna es antigua de un solo botón, cada descarga gasta mucho. Cámbiala o instala un mecanismo de doble descarga (un botón grande y uno pequeño) para usar solo el agua necesaria cada vez.
- Truco sin gastar nada: mete dentro del depósito una botella llena de agua o una bolsa con agua; cada descarga usará alrededor de un litro menos.
- Vigila las fugas silenciosas de la cisterna: si «llora» agua hacia la taza de forma continua, puede irse a miles de litros al mes. Un poco de colorante en el depósito te dirá si pasa agua sin tirar.
La ducha y los pequeños extras
Un cabezal de ducha de bajo consumo funciona igual que el aireador: airea el agua y reduce el caudal sin que la ducha pierda fuerza ni placer. Y un termostato o un buen mezclador hacen que tardes menos en encontrar la temperatura, con lo que se va menos agua por el desagüe mientras esperas. Todo suma.
Lo bonito de estos cambios es que, una vez puestos, ahorran solos: no exigen que cambies tus hábitos ni que estés pendiente. Pones el aireador, ajustas la cisterna y a partir de ahí gastas menos agua cada día sin pensarlo. Con una inversión de unos pocos euros, una familia puede reducir notablemente su consumo de agua. Pequeñas piezas, gran diferencia en la factura y en un recurso que cada vez conviene cuidar más.